Ortodoncia y Osteopatía, el tándem perfecto

Sabías que cuando colocamos una ortodonciapodemos influir también en el resto del cuerpo? Nuestro cuerpo es un Todo, así, cualquier cambio en un lugar puede modificar el funcionamiento de otra parte del mismo. Y aquí es donde te presentamos… ¡El tándem perfecto! Ortodoncia y Osteopatía, dos disciplinas que trabajando de la mano obtienen excelentes resultados. Te explicamos cómo y por qué:

De todos es sabido que la ortodoncia es la disciplina que se ocupa de alinear los dientes y dar funcionalidad a los movimientos de la boca, intentando conseguir que estos movimentos sean unos movimientos equilibrados y armónicos, como también inhibir o estimular el crecimiento óseo del paciente.

La osteopatía es considerada tradicionalmente como la medicina basada en la creencia en que la mayoría de las enfermedades están relacionadas con el sistema músculo esquelético, es decir, con los nervios, músculos y huesos…¡la osteopatía estudia el cuerpo en un todo!

Uniendo ambos conceptos llegamos a la conclusión o nos hace pensar que, toda manipulación o intervención en la boca que vayamos hacer con la ortodoncia puede tener influencia en el resto del cuerpo. Cuando colocamos una ortodoncia, sea fija o removible, sea en adultos o en niños, podemos influir en el resto del cuerpo de una u otra, para bien o no tan bien. Por ello, lo ideal es trabajar paralelamente ortodontista y osteópata, para que el osteópata vaya ayudando y acomodando la nueva situación que vamos creando con la ortodoncia.

Yo, como ortodontista considero que cuando colocamos a un niño una aparatología modificando su boca, su forma de cerrar, vamos a cambiar su sonrisa, entre otros, implica un cambio general en su estructura, en su cuerpo, por lo tanto si lo acompañamos con una buena sesión de osteopatía, ayudamos de esta manera a que la adaptación sea menos dolorosa, más rápida, y además, la adaptación ósea nos otorga que los resultados con la ortodoncia sean duraderos en el tiempo.

Los ortodontistas también deberíamos colaborar, además, de con el osteópata, con los logopedas, a fin de obtener una buena respiración y para eliminar malos hábitos en los niños, como puede ser la deglución atípica (interposición de la lengua entre los dientes cuando tragar saliva, beber agua..), y colaboración con los otorrinolaringólogos, para que nos ayuden a descartar cualquier patología que impida al paciente una buena respiración.

El tándem perfecto ortodoncia y osteopatía, estudiar el cuerpo en su globalidad, nos lleva a una nueva era en la medicina.

Dra. Elena Martínez Caparrós
COEC 3334

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